Aquí, cada palabra es un latido. Cada verso, una herida que canta.
Soy Mariposas de Asfalto, y este espacio nace de la necesidad de decir lo que no se grita.
De escribir lo que no cabe en los márgenes del día.
De susurrar lo que el alma no se atreve a pronunciar en voz alta.
Este blog es un refugio para los que sienten demasiado.
Para quienes caminan por la ciudad con el corazón en carne viva,
para los que escuchan el canto del mochuelo y entienden que no todo lo que duele es silencio.
Aquí encontrarás poemas que no piden permiso.
Hoy te doy la bienvenida con el primer susurro:
Mochuelo, un poema que no canta… grita desde dentro.
Gracias por estar aquí.
Gracias por leer con el corazón abierto.
Gracias por permitir que mis susurros encuentren eco
Mochuelo Qué raro canta el mochuelo… Es extraño en la mañana, y me duele el corazón. Me duele cuando canta, como un mal presagio. Detiene el latido con su extraño sonido. Nada alivia mi dolor. Es tan dentro y tan mío… Que no se deja llevar por el libre albedrío. Déjame usar mis manos, ya mis pies te los llevaste. Que agarre fuerte el acorde, y la melodía nos salve. Me he separado tanto, ya poco me ilusiona. Quizás deje de ser persona… Un holograma difuso, con aura de desmorona. Sin modales, sin permiso, sin poder tocar el piso. Nadando en la eterna tormenta de un agitado mar. ¡Ainsss! Qué bella apología… volver a vivir los días. Qué bella es la sonrisa que esconde tu agonía. Canta de noche, mochuelo… que de día me desvelo.
Gracias por leer con el corazón abierto. Este es solo el primer susurro. El siguiente ya está latiendo…